martes, 21 de marzo de 2017

Visita al Duero más allá de Zamora

Hoy, Dia del Padre y de San José, los Bikers lo celebramos como mejor lo sabemos hacer, juntándonos todos los que pudimos a las 9,15 para iniciar una ruta que, en principio, no queríamos que nos llevara mucho tiempo, pero que finalmente se alargó hasta los 50 km.

Salimos de la Ciudad Deportiva ocho bikers con dirección al Puente de Piedra, lo cruzamos y ascendimos por el barrio de Rabiche, por una pequeña confusión tuvimos que cruzar por un sembrado para intentar rectificar y tomar el camino correcto, el GR-14.


Una vez en él, rodamos hacia Pereruela que, era nuestro primer destino. Llegamos a esta localidad sin novedad. Ya en el pueblo giramos a la derecha y continuamos por un camino. Unos cientos de metros más adelante comenzó un suave descenso, poco después la inclinación fue aumentando. Giramos a la derecha y continuó el descenso, en algunos tramos ya técnico. En un momento dado el camino de tierra se transformó en cemento y se inclinó mucho más. Eran los últimos metros de este descenso hacia la antigua toma de agua de Pereruela.


El paraje es espectacular, el Duero, a pesar de estar tan cerca de Zamora, parece otro río distinto porque ya luce el “look” de los Arribes.



Tras disfrutar de las vistas, hacer unas fotos y comer algo, iniciamos el duro ascenso, que casi se prolongó hasta Pereruela. Volvimos a atravesar el pueblo, cruzamos la carretera y empezamos a rodar por un buen camino que se transformó después en una pradera.


Terminamos saliendo a la carretera de Almeida, rodamos por ella menos de un kilómetro y giramos a la izquierda. Ese camino nos llevó a los pies de la Pueblica de Campeán. Desde allí volvimos a pisar el mismo camino que habíamos hecho a la ida, sólo que a un ritmo fuerte que nos puso en la entrada de Zamora en un momento.

Al llegar nos hidratamos con una caña y nos fuimos a asear porque nos esperaba un estupendo cocido hecho por una excelente cocinera. Nos repuso del esfuerzo, desde luego y pasamos un rato estupendo.

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Animación de la ruta:



domingo, 12 de marzo de 2017

En busca de los almendros... nos topamos con la mala suerte

Hay días en los que todo sale redondo y otros en los que todo se empeña en complicarse y salir mal, hoy ha sido uno de estos.

Salimos ocho bikers con normalidad desde la Ciudad Deportiva, como casi siempre. Cruzamos el río y nos dirigimos a Villaralbo por el Camino Viejo. La mañana era espléndida, apenas alguna nube en el cielo, poco viento y la temperatura agradable.

Antes de entrar a esta localidad continuamos bordeando el río. Este tramo, que empieza junto a la fábrica GCE y termina casi en Villalazán, es muy bonito, con bosque de ribera y una chopera enorme, y siempre junto al Duero.



Una vez que salimos a la carretera de Villalazán, rodamos por ella como un kilómetro y giramos a la derecha para seguir por caminos que nos llevaron a Madridanos, desde donde enfilamos hacia Las Contiendas. Pero en vez de virar hacia la derecha al llegar a sus pies, lo hicimos a la izquierda, como bordeándolas, por un camino con muchos almendros.


Enseguida llegamos a las edificaciones de la Granja Florencia. Allí cometimos el error de rodar unos cientos de metros paralelos a un canal y nos costó caro después.

Giramos a la derecha y comenzamos a subir la llamada Cuesta de la Virgen. Dice una leyenda ciclista que quien ascendiendo esta subida echa el pie a tierra tendrá un año de mala suerte en la bici. Nosotros, nada más empezar la ascensión tuvimos que parar porque uno había pinchado. Él contó unos cuantos abrojos en sus ruedas, pero los demás también, sólo que de momento el aire aguantaba.

Tras hinchar su rueda seguimos ascendiendo, aunque otro también notó falta de aire y tuvo que parar a hinchar. Finalmente llegamos a las tres columnas y la hornacina que alberga a la Virgen.


Tras una breve parada continuamos. La ascensión siguió y la mayoría tuvieron que echar el pie a tierra en un par de cuestas casi imposibles (para algunos). Antes de hacer cima hubo que parar a volver a hinchar las dos ruedas que estaban dando problemas.


Pudimos continuar y llegamos a la máxima altura. Desde allí las vistas son impresionantes. También desde allí percibimos que se había levantado bastante viento.


Rodamos junto a los molinos eólicos que iban a toda máquina con ese viento y de nuevo hubo que parar. Esta vez a cambiar las dos cámaras de sendas bicis. Otros dos bikers aprovecharon par hinchar porque estaban perdiendo aire también.



Continuamos y poco después iniciamos el descenso, divertido aunque hubo que hacerlo con precaución por la cantidad de canto rodado que invadía el camino. Ya bajo Las Contiendas continuamos en paralelo a ellas para más tarde girar a la izquierda para encarar hacia El Viso. Para entonces el viento nos daba de frente y costaba mucho rodar. A la altura de de la gran antena tuvimos que detenernos a cambiar la cámara de otro compañero. Antes de terminar empezó a granizar con una gran intensidad.


Menos mal que había cerca una uralita con cuatro apoyos bajo la que nos hacinamos todos mientras duró la granizada. Al salir comprobamos que habíamos colocado mal el tornillo de la rueda y aquello era imposible de desmontar.


Dos bikers acudieron a Bamba con el tornillo, el interesado con la bici a cuestas y el resto acompañando también nos dirigimos hacia esa localidad. Poco después un buen samaritano cargó en su coche a la bici y al biker y los demás seguimos rodando. Al llegar a Bamba el tornillo estaba ya arreglado gracias a un vecino y pudimos montar la rueda.

Continuamos hacia Moraleja con un viento de cara infernal, pero antes de llegar hubo que parar un par de veces a hinchar otra rueda y ya en el pueblo a cambiar la cámara. Por fin se pudo continuar hasta Villaralbo y desde esta localidad hasta Zamora, eso sí, luchando contra el potente viento.

Ah, vimos muchos almendros en flor, que era de lo que se trataba, aunque los abrojos y los pinchazos les robaran todo el protagonismo.


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domingo, 5 de marzo de 2017

Puentes de Manzanal

En la mañana de este Domingo fuimos seis los que acudimos a la cita para hacer una ruta en nuestras bicis y disfrutar de la mañana y de los amigos. Por delante teníamos el reto de hacer la ruta prevista en 3 horas porque uno de nosotros a las 12 tenía que estar de regreso.

Para "calentar" nada más salir subimos la Cuesta del Piñedo y poco después ascendimos todo el barrio de San Lázaro para llegar al Polígono La Hiniesta y allí coger el Camino La Lobata y así salvar las eternas obras del AVE.

Enseguida llegamos a La Hiniesta porque desde el primer momento imprimimos un buen ritmo. Continuamos tomando un camino que sale al final del pueblo a la izquierda. Tras una larga y suave ascensión cambiamos varias veces de dirección, siempre por buenos caminos, y terminamos por llegar a Andavías.

Desde aquí fuimos por carretera hasta Palacios pero al entrar tomamos un desvío a la derecha que nos llevó para la parte de atrás del pueblo y que nos sacó de este en paralelo a la carretera.



A partir de ese momento comenzó la parte más bonita de la ruta, terrenos con grandes encinas, jaras, muchas jaras por otra zona, de nuevo encinares y sube y bajas constantes que iban cargando nuestras piernas. Además, poco antes había comenzado a llover, una lluvia fina al principio, más intensa después, que nos acompañó durante toda la vuelta.



Finalmente llegamos a Manzanal y descendimos hasta la orilla. Allí nos hicimos una foto y comimos rápidamente algo.



Enseguida iniciamos el fuerte ascenso para llegar a la antigua carretera.


Rodamos por esta y por la nueva algo más de un kilómetro y giramos a la derecha para adentrarnos en una zona urbanizada. Por una confusión terminamos volviendo a la carretera unos cientos de metros y ya retomamos el "buen camino" que nos condujo hasta Palacios.

En Palacios descendimos hacia el embalse y lo cruzamos por uno de esos puentes tan repetidos por la zona.


Desde allí salimos a la carretera que une Andavías con Valdeperdices, rodamos por ella y finalmente giramos a la derecha para seguir por un camino que, tras algunos zizagueos nos llevó hasta las proximidades de La Hiniesta. En esa zona iniciamos una larguísima recta llena de toboganes que terminaron por dejarnos en la zona alta de Valorio. Descendimos hacia la ciudad y ya en ella paramos en una bar a hidratarnos y recuperar fuerzas. Habíamos conseguido nuestro reto: salir a las 9 y estar de nuevo a las 12, tras más de 52 km.

Bonita ruta, con cierta dureza por los continuos ascensos y descensos, endureciéndola hoy más la lluvia y el viento.


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domingo, 19 de febrero de 2017

Entre España y Portugal desde Brandilanes

Aunque las previsiones auguraban un buen día, nunca habríamos imaginado que después de toda la lluvia caída el día anterior nos íbamos a encontrar con lo que nos encontramos: apenas alguna nube y barro, sí, pero mucho menos de lo esperado.

En esta ocasión ocho bikers salimos en tres coches hacia Brandilanes. Desde allí iniciamos la ruta con fresquito y no nos dio tregua, porque nada más iniciarla tuvimos que ascender lo suficiente para que nadie hablara nada más de frío.

Como Brandilanes está muy cerca de "la Raya", en menos de 3 km ya estábamos pisando suelo portugués.


Tras un descenso prolongado nos encontramos en una ribera con una piscina natural acondicionada espectacularmente para el baño. Tras un fuerte ascenso que se suavizó algo más adelante y algunos sube y bajas llegamos a Paradela.


Atravesamos una parte del pueblo y en un cruce tomamos el ramal de la derecha. ¡Error! Deberíamos haber continuado por la izquierda. Debido a esta mala interpretación del track el recorrido fue más duro.

Proseguimos con los continuos sube y bajas por buenos caminos, bosques de robles, pinares y algunas zonas de bosque bajo, recorriendo durante unos 4 km "la Raya" entre Portugal y España.


Cada vez fuimos viendo más cerca nuestro objetivo intermedio, la ermita de La Luz, si bien para llegar a ella necesitábamos aún ascender bastante. Tanto, que al llegar a sus pies nos encontramos con una rampa casi imposible, menos para tres valientes que lograron subirla sin echar pie a tierra.



Una vez reagrupados nos hicimos una foto todos juntos y comenzamos el descenso hacia Moveros.


El descenso comenzó por carretera pero enseguida nos desviamos a la derecha para tomar un camino que nos llevó hasta esa localidad. Allí comimos algo y enseguida continuamos.



Salimos de Moveros por carretera pero a la altura del cementerio nos desviamos a la derecha y cogimos un buen camino con perfil ascendente pero bastante llevadero. De nuevo recorrimos robledales y pinares. y otra vez un tramo por "la Raya".


Tras un reagrupamiento tras un despiste de dos de los nuestros, no tardamos mucho en llegar a Constantim, otra localidad portuguesa.

Salimos de ella y continuamos con nuestro objetivo puesto en otra localidad llamada Ifanes. Por el camino encontramos bonitos prados delimitados por las típicas vallas de piedra.


Nos costó llegar pero lo conseguimos. Salimos de Ifanes por carretera con un viento de cara que quiso acompañarnos para cargarnos más las piernas. Tras alrededor de 1 km nos desviamos a la derecha para continuar por un camino con perfil ascendente al principio, y descendente después, que nos condujo de nuevo a la localidad de Paradela.



Desde allí tuvimos que desandar el camino que habíamos hecho a primera hora de la mañana. El grupo ya estaba tocado por el cansancio y fuimos reagrupándonos en algunos puntos intermedios. Volvimos a pasar por la piscina natural.


Subimos la larguísima cuesta que tanto gusto nos había dado bajar unas horas antes y ya logramos ver Brandilanes.


Eso sí, antes de llegar aún hubo que ascender y descender alguna cuestecilla, pero al final, y aunque poco a poco, fuimos llegando todos.

Tras cargar las bicis e iniciar el regreso no nos quedó más remedio, para no morir deshidratados, que tomar una cerveza, o dos ;), en Fonfría.

Ruta dura y muy bonita, con paisajes muy cambiantes.

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domingo, 5 de febrero de 2017

Al mal tiempo... buena cara y bicicleta

A pesar del temporal de los últimos días, la previsión para la mañana era buena, salvo por la velocidad del viento, más de 30 km/h, con rachas que superarían los 50. Pero se equivocaron, a las 9,00 h. llovía. Aún así iniciamos la marcha cinco bikers, pero viendo las nubes que venían y que cada vez caía más agua, dimos la vuelta y nos fuimos a tomar una café con churros a la espera de que amainara.



Estando allí la lluvia se tornó en copos de nieve, poco tiempo después volvío a ser lluvia y un poco después las nubes habían desaparecido y empezó a brillar el sol.

Nos olvidamos de la ruta que teníamos prevista y optamos por rodar por algún sitio donde no nos llenáramos de barro, así que decidimos ir hasta Villaralbo. Cruzamos el río, pudimos contemplar el arco iris y tomamos el llamado Camino de San Miguel.


Llegamos tan bien a Villaralbo llevando el fuerte viento de espalda, que alargamos el recorrido hasta Villalazán. Plato grande, piñón pequeño, rodando a treinta por hora y sin esfuerzo... !Cómo se disfruta de la bici en esas circunstancias...!


Peeeeeero, al llegar a esta localidad dimos la vuelta y empezó la fiesta... !Cómo soplaba el viento, qué zumbido constante en los oídos, qué fuerza ejercía contra nosotros! Hicimos el regreso, o resguardándonos al abrigo de algún compañero o dando relevos, y la velocidad se redujo a prácticamente la mitad.


Tres de nosotros al llegar a la entrada de Zamora decidimos volver de nuevo a Villaralbo para hacer algún kilómetro más. De nuevo la ida disfrutando y la vuelta sufriendo, pero a pesar de las inclemencias, a pesar de que casi no salimos, al final nos fuimos para casa con prácticamente 45 km. a nuestras espaldas. Supimos ponerle al mal tiempo buena cara.