domingo, 20 de mayo de 2018

De Sayago a Aliste por el Puente Pino

Partimos de Zamora cuatro bíkers temprano y nos desplazamos en dos coches a Villadepera. Una vez en esta localidad y cuando pusimos todo en orden, empezamos a rodar cómodamente, pues sólo tuvimos que dejarnos caer hasta el Puente Pino. En el camino preciosas vistas del Duero y del Puente de Requejo.




Cruzamos el puente y a partir de ahí se acabó la comodidad porque tuvimos que ascender hasta la localidad de Pino, unos 3 km de subida constante pero tendida. Ya en este pueblo giramos a la izquierda y tomamos uno de los caminos señalizados con el itinerario de las Minas de oro romanas. El paisaje, después de casi un año, sigue siendo algo desolador, porque miráramos para donde miráramos veíamos árboles y matorrales quemados.




Tras algunas subidas y bajadas empezamos a divisar a lo lejos una localidad, era Fonfría. Llegamos a ella, cruzamos la carretera y empezamos a rodar siguiendo las indicaciones IMBA hasta llegar a Fornillos de Aliste. Dejamos atrás esta localidad cruzando la N 122 por un paso subterráneo y girando enseguida a la derecha para tomar poco después un camino a la izquierda. Ahí empieza la parte más bonita de esta ruta.


Pronto abandonamos ese camino y giramos a la izquierda para tomar una senda que nos condujo hasta el Molino de la Jariz, una zona preciosa.



Allí mismo comimos algo y al tomar de nuevo las bicis empezamos a ascender para volver al camino que llevábamos anteriormente. Ya en él de nuevo continuamos disfrutando sobre la bici porque la zona es espectacular.



Casi sin darnos cuenta llegamos a Brandilanes. Rodamos por sus calles y lo abandonamos saliendo por una ribera preciosa. Al llegar al molino cruzamos el río por el puente y paramos a hacer fotos porque merecía la pena.


En cuanto terminamos el reportaje volvimos a las bicis y comenzamos un ascenso endurecido por las piedras del terreno. La subida es casi constante hasta llegar a Castro de Alcañices. Una vez en este pueblo lo cruzamos y proseguimos hasta que atravesamos la carretera que conduce al Salto de Castro. La cruzamos y comenzamos a descender hacia un valle. Tras el descenso tocó, como no podía ser de otro modo, subir. Enseguida nos encontramos otra vez el rastro del fuego por todos lados, a pesar de que aún estábamos lejos de Pino.


Poco después llegamos de nuevo a otra de las rutas marcadas en el recorrido de las Minas de oro romanas. Tras varios subes y bajas, hubo un "sube" más largo que terminó justo frente a la iglesia de Pino.



Desde allí volvimos a coger la carretera para hacer el recorrido inverso al realizado a primera hora.


Tras pasar de nuevo el Puente Pino tocó subir los más de 2 km que separan el puente de la localidad de Villadepera.

Después de recobrar el aliento todos coincidimos en que acabábamos de concluir una ruta preciosa. Y la conclusión fue mejor aún porque tras comer en el propio Villadepera visitamos la mina de casiterita originaria de época romana.

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Relive 'Morning May 20th'

domingo, 6 de mayo de 2018

A la conquista de Miranda do Douro

"La Mirandesa" es un clásico entre los que practicamos la MTB en Zamora y, en nuestro caso, raro es el año que no la hacemos. La época ideal para llevarla a cabo es la primavera.

El último día que hicimos una ruta alguien dijo: ¿Y si el Domingo hacemos la Mirandesa? Y como era primavera, y había deseo de hacerla, hubo aprobación general y hoy conquistamos Miranda.

Salimos temprano, a las 8,45 h., siete bíkers, cinco que íbamos hasta la localidad portuguesa y otros dos que no podían quedarse a comer allí y que nos acompañaron muchos kilómetros (tantos que entre ida y vuelta hicieron más que nosotros). Abandonamos Zamora, por el GR-14 y poco después del cruce con la carretera de Los Llanos se unió el sexto bíker (octavo, si contamos a los acompañantes).


El ritmo fue muy vivo desde el principio, así que en las cuestas el grupo se estiraba dependiendo del ritmo de cada uno, pero, como siempre, al llegar arriba se espera al resto.

Llegamos a Tardobispo sin novedad y continuamos, desviándonos a la izquierda levemente a la salida de esta localidad y tomando una pequeña variante al GR-14 bastante más bonita.


Tras volver al GR-14 pasamos junto a la Pueblica de Campeán por el puente de Campeán, primero de los puentes de origen romano que atravesamos hoy.


Poco después del puente giramos a la derecha e iniciamos una serie de sube y bajas que terminaron por llevarnos a la entrada de Pereruela. Ni que decir tiene que, aparte de la bici, íbamos disfrutando del campo, porque está espléndido después del lluvioso invierno.



Atravesamos Pereruela y tras una cuesta inicial comenzamos el descenso hacia el puente de Las Urrietas, el segundo de época romana de nuestro camino. Algo lógico ya que esta ruta discurre en gran medida por el trazado de la antigua Calzada Mirandesa.




A partir de este puente el paisaje cambia y empieza a haber más encinas y más vegetación, y también el trazado empieza a ser camino-camino, y no caminos de concentración, como muchos de los pisados hasta ese momento.

Entre el puente y Arcillo está una de las partes más técnicas del trazado. Sobre todo una zona con muchas rocas en el propio camino, ascendente, que dificulta la subida. Poco después de coronar esa parte comienza un descenso en el que hay que tomar precauciones por las torrenteras hechas por las lluvias.

Tras subir la cuesta que hay a un lado de Arcillo hicimos una pequeña parada para comer algo y empezarnos a despojar de ropa. A pocos metros de nosotros surgió un nutrido grupo de vacas en busca de pasto.



Reanudamos la marcha en cuanto pasaron las últimas vacas y continuamos rodando.


Poco después comenzó el descenso hasta el tercer puente, el de La Albañeza.




Hicimos una pequeña parada, para inmortalizar el momento e incluso para hacer algún que otro selfie.


Enseguida volvimos a nuestras bicis y comenzamos un largo y tendido ascenso que culmina a la entrada de Abelón. Pero entre medias están los kilómetros más bonitos de toda la ruta con praderas, charcas, el camino entre paredes de piedra,...



Y también algo más de agua de la prevista, lo que hizo que algunos se desviaran ligeramente para evitar estos grandes charcos, pero no todos, como podemos ver en la foto.


Poco antes de entrar en Abelón nos abandonaron los dos bíkers que quisieron acompañarnos esta mañana. Tras cruzar y salir de de esa localidad nos dirigimos a Moral de Sayago, recorriendo también un tramo muy bonito de la Mirandesa.




Dejamos atrás Moral y continuamos, al principio por buenos caminos, pero enseguida empezamos a encontrar algunas praderas que aún conservan gran cantidad de agua y en las que costaba mover las ruedas.


Entre Moral y Torregamones se sucedieron muchas de esas praderas, pero finalmente pudimos salir airosos de todas ellas, pero eso sí, con bastante barro en nuestras bicis y piernas.



Poco antes de de llegar a Torregamones hicimos otra pequeña parada, para quitar la ropa de abrigo que nos quedaba aún y volver a comer algo, de cara a estar en buenas condiciones para afrontar el tramo final.



Unos minutos después comenzamos la marcha de nuevo recorriendo el pequeño tramo que nos separaba de Torregamones. 



Llegar a Torregamones es sinónimo de tener ya casi hecha la Mirandesa porque tras un pequeño ascenso suave al salir del mismo, comienza un descenso, también suave, sobre un suelo de muy buen firme que es una delicia.


Tras abandonar ese camino girando a la izquierda continuamos rodando por uno más estrecho que también abandonamos poco después, girando a la derecha. Poco después comienza el descenso hacia la presa. Al comienzo del mismo, a la salida de una curva, nos encontramos con esta vista de Miranda.


A partir de ahí el descenso tiene tramos bastante técnicos y con alguna zona no exenta de peligro.


De hecho el terreno logró hacer una de las suyas, y tirar a uno de los nuestros a la cuneta.


Llegamos a la carretera, a la antigua aduana, y faltaban tres bíkers. ¿Dónde estaban? Despistados. No se dieron cuenta de un cambio de dirección y subieron al Fuerte.

Ya todos juntos comenzamos el ascenso de los tres kilómetros que nos separaban de Miranda. Cada uno a su ritmo, poco a poco, logramos llegar todos arriba y así fue como logramos tomar Miranda.

Tras reunirnos todos, tomamos una cerveza, llegaron las Galanas con la logística, nos lavamos, nos cambiamos, cargamos las bicis en los coches y comimos. Tras la comida, una copa en la terraza de la Pousada, con sus increíbles vistas, fue el mejor colofón posible a esta bonita ruta que hoy hemos disfrutado tanto.


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Relive 'Morning May 6th'

martes, 1 de mayo de 2018

En busca de los campos de colza

Como ya suele ser tradición, en abril dedicamos una de nuestras rutas a disfrutar de la visión de los campos de colza que últimamente proliferan en la Tierra del Vino.

Partimos de Zamora cinco bíkers. Cruzamos el puente de Cardenal Cisneros y nos dirigimos hacia la carretera de Moraleja.

Al llegar a ella la cruzamos y, tras algunos cambios de dirección, salimos a la carretera de Pontejos. Ya en ese tramo vimos los primeros campos amarillos.



Rodamos por ella un pequeño tramo y enseguida nos desviamos a la derecha por un camino que nos llevó a Morales del Vino.

En Morales cogimos el camino de Pontejos. Bordeamos esta localidad y poco después giramos a la derecha.


Varias veces giramos noventa grados, dejamos a un lado Cazurra y llegamos a la carretera de Peleas de Abajo.


En la plaza de este pueblo tomamos el camino que sale a la derecha, y que lleva a la Cerámica y finalmente hasta Corrales del Vino (poco antes de llegar uno de los bíkers se dio la vuelta por cuestión de horario). 





Cruzamos la N-630 y continuamos por la carretera de Casaseca de Campeán como un kilómetro. La abandonamos para proseguir por un camino que sale a la izquierda. 



Tras llegar a esta localidad rodamos por sus calles y continuamos por un camino. Cruzamos la vía abandonada por un túnel y comenzó un pequeño ascenso.


Estando cerca de las antenas nos tentó el ascender hasta ellas y así lo hicimos, algunos mejor que otros. Desde allí las vistas, como siempre, son magníficas. Tras disfrutar de ellas y tomar un "algo".




Descendimos y volvimos a coger el track. Lo continuamos llegando a la carretera que une la N-630 con El Perdigón. Rodamos por ella hasta llegar al pueblo. Salimos de él y tras algún cambio de dirección cruzamos la carretera de Ledesma y proseguimos por la carretera que va desde esta a Tardobispo, aunque no llegamos a esta localidad.



Cambiamos totalmente de dirección y empezamos a enfilar hacia Zamora, llegando primero hasta cerca de Entrala, pasando después por el Brocal de las Promesas y siguiendo desde allí el GR-14 que nos llevó hasta San Frontis.


Desde este barrio nos "dejamos caer" hasta el río. Nos tentó tomar algo en "Los Pelambres" y no nos resistimos. Tras el piscolabis continuamos y tras cruzar el río por el Puente de Piedra y atravesar los Barrios Bajos, cada mochuelo se fue a su olivo.

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Relive 'Morning May 1st'